De aquí al infinito, solemos decir al sentir que volamos.
De aquí al infinito, solemos decir al tocar una estrella con las manos.
De aquí al infinito, solemos decir cuando nuestra mente se sumerge en ese mar de sueños tan profundo que apenas podemos sentir el cuerpo en la tierra.
De aquí al infinito, solemos decir al soñar con ser ese personaje inmortal.
De aquí al infinito, solemos decir cuando sabemos que nuestros sentimientos van más allá de los límites establecidos.
De aquí al infinito, solemos decir al sentir la suave y embriagadora brisa de las montañas, por la noches noches del cálido verano.
De aquí al infinito, solemos decir al estar enamorados.
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